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La meditación y los negocios

En el año 2009 me encontraba al frente de un gran proyecto de innovación tecnológica con un equipo de programadores y mi trabajo principal era liderar dicho proyecto, diseñar planes estratégicos dentro y fuera de Internet y captar distribuidores en España, Estados Unidos y Latinoamérica. Además de buscar inversores y hacer malabares para que cada mes cerraran las cuentas de resultados.

Mi horario de trabajo comenzaba a las 8 de la mañana y cuando se había dado bien el día, terminaba a las 8 de la noche, cuando no tenía que viajar. Sentía un cansancio inexplicable porque no se trataba de un simple agotamiento concreto, sino la acumulación de muchos meses durmiendo una media de 5-6 horas diarias y un estrés constante. No salía los fines de semana y prefería recluirme en mi casa. Mi familia me notaba distante.

Buscando información a través de Internet encontré un blog de temas relacionados con la reducción del estrés, y en uno de los artículos, hablaba del libro El Método Silva de control mental. Me gustó como describía aquel libro y los supuestos beneficios que tendría al aplicar este famoso método.

Decidí comprarlo pero me encontré con el inconveniente de que estaba agotado en las librerías, ya que se trataba de una edición antigua. Hoy en día ya han sacado ediciones nuevas, pero en aquel momento era casi imposible. Al final encontré una edición de 1989 de segunda mano.

El día que lo adquirí, estuve casi cuatro horas leyendo sentado en mi oficina. Me parecía un método sencillo del control de mis pensamientos y la relajación total de mi cuerpo y mente. Esa noche realicé el primer ejercicio de concentración con una serie de respiraciones profundas, concentrándome simplemente en el aire que entraba por mi nariz y se distribuía por todo mi cuerpo, para luego visualizar un punto y centrarme en él.

Esa noche dormí 9 horas sin sobresaltos y me dirigí a la oficina con una sonrisa dibujada en mi rostro. En sólo cuatro días finalicé su lectura y en quince días ya estaba realizando ejercicios de concentración dinámica, en el que podía viajar, volar, y visualizar lo que quisiera.

A los tres meses de haber finalizado el libro, comencé a leer y realizar cursos de meditación estática y dinámica y la orienté a hacia mi actividad profesional. Cada noche antes de dormir realizaba mis ejercicios de relajación para luego pasar a ejercicios de visualización de los trabajos y objetivos que tenía que realizar al día siguiente. Me imaginaba la forma en que los realizaba y su resultado.

Este tipo de actividad diaria me ayudó a reducir el estrés que padecía, planificar y disfrutar de mi profesión y mi vida personal. Hoy en día la meditación forma parte de mi vida. Sólo necesito entre quince y treinta minutos diarios para saber como tengo que afrontar el día, eliminar aquellas actividades que no me generan nada positivo a mi vida y centrarme en lo que realmente me llena y rentabiliza mi tiempo de dedicación.

Si alguna persona no se siente identificada con este tipo de actividades, aunque sea recomiendo ejercicios sencillos de relajación y de visualización para poder conocernos a nosotros mismos aún más y poder tomar las decisiones acertadas sin ruidos ni intercepciones.

En Internet puedes encontrar infinidad de artículos y vídeos. Personalmente te recomiendo este vídeo que te ayudará en tu vida personal y profesional.

Que lo disfrutes.

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