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Marketing Gastronómico para crecer…y no morir en el intento

A pesar de mis veinte años de experiencia en el mundo del marketing estratégico, el 2014 fue el año que más clientes de hostelería y restauración se pusieron en contacto conmigo para ser asesorados. Sólo el 10% era para crecer y mejorar su ya rentable negocio, pero el 90% de los casos era simplemente para no tener que cerrar.

Después de trabajar mucho durante varios meses, logré desarrollar estrategias de transformación en la mayoría de ellos y pudieron ver la luz al final del túnel. Sin embargo, un porcentaje tuvieron un triste desenlace. El 100% de los propietarios que tuvieron que cerrar no veían con buenos ojos cambiar ciertos aspectos del negocio, ya que los habían aplicado durante muchos años y no creían que simples acciones y estrategias de marketing les salvaría la vida.

Hoy en día el Marketing Gastronómico se transformó en el centro de mi vida profesional, a través de asesoramientos, planes estratégicos, formación y proyectos propios. Aún me emociono cuando comienzo a trabajar en un nuevo proyecto y me reúno con el propietario para establecer las bases hacia un objetivo concreto, que suele coincidir con el crecimiento y la rentabilidad.

Pero ¿Cuál es la esencia del Marketing Gastronómico y por qué es tan importante hoy en día?

La esencia del Marketing Gastronómico es buscar en una primera fase, la característica en la cual seré el mejor en el mercado. Mi propia marca o branding. Es lo que me diferencia de otros establecimientos por la excelencia en cómo lo aplico. Dicha característica debe coincidir con lo que valora mucho el perfil de cliente que quiero captar y/o fidelizar.

Una vez alcanzado este primer objetivo, trabajo las diferentes partes de un negocio de restauración en equilibrio y orientadas a mi característica principal, o como le denomino, la innovación de los detalles, a través del neuromarketing gastronómico.

A partir de aquí, y si todo se ha realizado según la planificación estratégica, se genera “magia” de forma natural. Los clientes se sienten mejor que en sus propias casas, se ríen, disfrutan del buen ambiente, regresan y traen a sus amigos y familiares. 

También observamos que la facturación, la rentabilidad y el número de clientes crecen, y nos damos cuenta que los detalles imperceptibles aplicados comienzan a dar sus frutos y nos sentimos invencibles.

Claudio Ponce

www.claudioponce.com

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